El Perfil del Deudor ¿Quién puede Acogerse?

La Ley de Emprendedores 14/2013 sirvió como base de introducción del mecanismo de segunda oportunidad en el ordenamiento jurídico español al incorporar por primera vez determinados principios que van dirigidos a regular la situación de insolvencia de los emprendedores, pero que sin embargo y llevado a la realidad de la gente de a píe, ofrecía más trabas que soluciones.

No es hasta el año 2.015 cuando se desarrollan en España auténticos elementos legales que de verdad ofrezcan una salida regulada a todas esas personas que se encuentran en situación de sobreendeudamiento. Estos principios quedan recogidos en el “Real Decreto Ley 1/2015, de mecanismo de segunda oportunidad, reducción de carga financiera y otras medidas del orden social”, más conocida coloquialmente como Ley de La Segunda Oportunidad. En ella se desarrolla como principal punto el concepto de beneficio por exoneración de pasivo insatisfecho, o llevado al lenguaje corriente: condonación de las deudas.

¿Quién puede acogerse?

Después de esta introducción, la primera cuestión que a cualquiera de nosotros se nos viene a la cabeza es: ¿podría beneficiarme de esta ley?. Supongamos que la respuesta a esta pregunta es afirmativa, entonces el siguiente paso, sin ningún tipo de duda, debería ser el de iniciar los trámites para conseguir la tan ansiada condonación de la deuda. Sin embargo, y contra toda lógica, la experiencia nos viene a decir que un considerable número de personas no se atreven a dar este paso. Llegados a este punto nos preguntamos el porqué de este comportamiento de las personas en contra de la razón. Nuestra conclusión es la siguiente; estas personas están en una situación en la cual, desde un punto de vista de la inteligencia emocional, se conoce como secuestro emocional, quedando dominados por los más que comprensibles miedos que generan enfrentarse a estas situaciones, pero más aún, quedando atrapados en una emoción muy típica en el ser humano: la vergüenza. Y es que a la inmensa mayoría de los seres humanos no nos gusta desnudarnos ante nadie y que vean que no nos ha ido todo lo bien que pensábamos en la vida, al menos en lo que a términos económicos se refiere.

Volvamos a la pregunta con la que abrimos el blog: ¿Quién puede acogerse?; la norma se desarrolla con el espíritu de dar cobertura a todas y cada una de las personas físicas que se encuentren en una situación de sobreendeudamiento…. Hasta aquí todo bien. Esta es la definición que, en mayor o menor grado de detalle, podemos escuchar en los diferentes foros, cónclaves, conferencias y demás reuniones e incluso algún blog de similares características al presente. Pero, ¿esto qué quiere decir?. En ocasiones merece la pena pararse un momento a reflexionar sobre conceptos que parecen obvios, pero que si nos dejamos llevar corremos el riesgo de no comprender su magnitud. En nuestro caso pensemos en el concepto que nos ocupa: personas físicas sobreendeudadas.

A lo largo de la historia de la humanidad ha habido un extenso ideario de impresiones en cuanto a lo que significa ser persona, no pocas disciplinas han dedicado esfuerzo en reflexionar sobre este concepto, desde la filosofía o la antropología hasta el derecho. Y es en términos jurídicos, y concretamente en el ámbito jurídico español, donde nos detenemos y observamos como el Código Civil define a persona física como aquél ser humano capaz sujeto a derechos y obligaciones. Está claro que a las personas nos amparan derechos que como sociedad hemos consensuado, quedando recogidos los puntos más importantes en la declaración mundial de derechos humanos y, en el ámbito local, en la Constitución Española. Pero una persona también está sujeta a obligaciones y una de las principales obligaciones es el de hacer frente a las deudas contraídas. Visto esto, nos encontramos en un punto en el que esta ley cubre a personas que tengan obligaciones, o lo que es lo mismo, a la inmensa mayoría de la sociedad española.

La segunda particularidad es que se encuentre en situación de sobreendeudamiento. Tras las diferentes crisis financieras que hemos sufrido en los últimos años y que a día de hoy aún se deja notar en la economía real ( la de las familias y la de las empresas), todo ciudadano ha sufrido, o al menos le ha tocado muy de cerca, dentro de la propia familia y/o como emprendedores, que por más que perseveran no consiguen reducir sus deudas a unos niveles que permitan unas condiciones de vida mínimamente aceptables. En este sentido, según un informe del Banco de España sobre el endeudamiento de las familias, en 2014 más de un 48% de las familias en España tiene alguna deuda pendiente. Esto significa que casi la mitad de la sociedad española tiene alguna deuda contraída y, por ende, es susceptible, o al menos está en riesgo, de que a poco que decaigan sus ingresos, su situación económica pase a ser de sobreendeudamiento. Casi la mitad de la población española, se dice pronto…. ¡y a veces pensamos que estamos solos!

La conclusión está clara: la Ley de La Segunda Oportunidad supone una ocasión verdadera de tomar oxígeno para millones de familias en España. Hemos de ser capaces, como sociedad en su conjunto, de hacer ver a estas personas que no hay que tener miedo ni por supuesto que les dé vergüenza, porque en los tiempos que corren quién más y quién menos ha sufrido o sufrirá algún bache económico en su vida. Lo importante es que existen soluciones y personas con la experiencia y los conocimientos apropiados como para ayudarles a salir adelante. Es aquí cuando toca buscar profesionales humanos que sepan guiar este procedimiento, y desde Atalanta y Abogadas, ofrecemos nuestra mano firme para que nadie caiga y pueda así salir fácilmente de la zona de confort que hace dar vueltas sin salida imposibilitando ver la luz.

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